Aidi (Perro del Atlas)
Guardián de las montañas del Atlas, el Aidi es un protector vigilante, robusto y resistente, perfectamente adaptado a los contrastes del clima marroquí.

Historia y orígenes
El Aidi es una raza marroquí antigua, asociada durante siglos a las poblaciones amazighes y a los pastores nómadas del Atlas. Su misión principal era vigilar campamentos, rebaños y tiendas frente a depredadores e intrusos, a menudo trabajando junto al Sloughi, que cazaba con la vista.
La Federación Cinológica Internacional reconoce la raza con el nombre de Perro de Montaña del Atlas, y hoy sigue siendo un perro de trabajo apreciado en las zonas rurales de Marruecos.
Carácter
Atento, valiente y muy reactivo, el Aidi tiene un marcado instinto de guarda: vigila su territorio y avisa de todo lo que le parece extraño. Es fiel a su familia, pero desconfiado con los desconocidos.
Al ser independiente, necesita una educación firme, coherente y amable, además de una socialización temprana con personas, niños y otros animales.
Salud
El Aidi se considera una raza rústica, seleccionada por su resistencia más que por su aspecto. Como en todas las razas grandes, conviene vigilar las articulaciones y el peso.
Las revisiones veterinarias periódicas, las vacunas al día y la prevención de parásitos (garrapatas, pulgas y flebótomos) son fundamentales.
Esta información es general. Ante cualquier duda sobre la salud de tu perro, consulta a un veterinario.
Alimentación
Le conviene una alimentación completa y de calidad, adaptada a su edad, peso y nivel de actividad. Un perro de trabajo muy activo necesitará más energía que un perro de familia más tranquilo.
Repartir la comida en dos tomas y evitar el ejercicio intenso justo después de comer es un buen hábito en los perros grandes.
Actividad física
Es un perro enérgico que necesita largos paseos diarios y espacio para desfogarse. Disfruta con actividades que estimulen su atención, como el senderismo, los juegos de rastreo o la obediencia.
Un Aidi aburrido puede volverse ladrador o destructivo.
Aun así, necesita siempre sombra y agua fresca, y hay que evitar el ejercicio intenso en las horas más calurosas del verano. Su instinto de guarda y su necesidad de espacio hacen que no sea adecuado para un piso en la ciudad; una casa con un jardín bien vallado le conviene mucho más. Es ideal para familias que viven en las afueras o en el campo y que están dispuestas a dedicar tiempo a su educación.
Cuidados
Su pelo denso, de unos 6 a 7 cm, lo protege tanto del frío como del sol. Normalmente basta con un cepillado semanal, que conviene reforzar en época de muda.
Revisa con regularidad las orejas y las uñas, y busca garrapatas después de los paseos por el campo.



