American Staffordshire Terrier
Musculoso, valiente y muy cariñoso con los suyos, el American Staffordshire Terrier necesita un dueño responsable y una educación seria.

Historia y orígenes
El American Staffordshire Terrier desciende de los perros de tipo bull and terrier llevados de Inglaterra a Estados Unidos en el siglo XIX. Compartió durante mucho tiempo sus orígenes con el American Pit Bull Terrier, hasta que los clubes de raza estadounidenses lo reconocieron por separado en la década de 1930, con una cría centrada en un estándar y un carácter estable.
La Federación Cinológica Internacional lo reconoce dentro del grupo de los terriers.
Carácter
Alegre, juguetón y muy expresivo con su familia, el AmStaff suele describirse como un perro «lapa». Es seguro de sí mismo, valiente y perseverante.
Su fuerza y tenacidad exigen una educación coherente, una socialización cuidadosa desde cachorro y una vigilancia atenta con otros perros, a los que puede no tolerar bien.
Algunas regiones restringen la tenencia de esta raza; consulta la normativa local.
Salud
Es una raza bastante robusta. Algunas líneas pueden presentar displasia de cadera, alergias cutáneas o enfermedades hereditarias concretas, así que pregunta al criador qué pruebas se han realizado.
Las revisiones veterinarias periódicas ayudan a detectar a tiempo problemas de piel y articulaciones.
Esta información es general. Ante cualquier duda sobre la salud de tu perro, consulta a un veterinario.
Alimentación
Muy glotón, el AmStaff engorda con facilidad si no hace suficiente ejercicio. Una alimentación de calidad, en cantidades medidas y con premios limitados, lo mantiene en forma atlética.
Ajusta la ración a su actividad real y controla su peso con regularidad.
Actividad física
Necesita alrededor de una hora de actividad al día: paseos enérgicos, juegos de tirar de la cuerda con normas y ejercicios de obediencia. Los deportes caninos le sientan bien si se practican de forma positiva.
Elige espacios seguros y llévalo con correa cuando haya otros perros.
Su pelo muy corto lo protege poco del sol: evita salir en las horas de más calor y ofrécele sombra. Puede vivir en un piso si hace suficiente ejercicio y está bien educado, pero lleva mal la soledad prolongada.
Cuidados
Su pelo corto y duro es muy fácil de mantener: basta con un cepillado semanal y un baño de vez en cuando.
Vigila su piel, a veces sensible, así como sus uñas y dientes.



